jueves, junio 23, 2005

El primer paso

Eso... intentaré dar ese primer paso. Bueno, en realidad lo que intentaré es plasmar aquí los sucesivos pasos... diarios, directos, evasivos, con objetivos claros o no, y seguramente con muchos errores. Creo que toda nuestra vida se trata de eso, no? pero debo confesar que lo que me preocupa no es el equivocarme de camino, sino el quedarme inmóvil. Prefiero errar, pero sentirme viva. Y obviamente... ir acertando en las sucesivas elecciones a las que me enfrento, en cada encrucijada.
Una vez leí... un proverbio, -no recuerdo dónde- que decía: "Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca". Siempre lo recuerdo.
Las notas que escribí en la primer entrada al blog, surgieron espontáneamente, en el transcurso de "una tarde mágica". Estaba sola en un lugar y momento especial, y sentí la necesidad de llevar esa sensación tan maravillosa, al papel, para poder recordarlo en el futuro. Creo que deberíamos atesorar esos momentos, para iluminar las otras tardes, más grises.

miércoles, junio 22, 2005

Tarde mágica en el Río

Tarde mágica en el río.
El agua acaricia y mece la embarcación, en un movimiento contínuo y casi sensual. La ciudad se abre y desploma sobre las barrancas, mostrando su historia a través de innumerables ventanas y cubiertas encontradas.
Es una tarde nublada, con esa luminosidad y misterio de los momentos mágicos.

Uno puede esperar que sucedan cosas mágicas en situaciones como ésta: encontrarse con alguien inesperado, descubrir un paisaje escondido y maravilloso.
Son tardes como ésta las que valoro.
Tardes mágicas. Tardes en que uno se sacude la rutina y la cuelga en el perchero.
Tardes en las que uno se despoja de todo y permanece abierto a lo inesperado, lo nuevo y desconocido.
Nos movemos lentamente, rozando el agua esmeralda con respeto. La marea baja desnuda las raíces de los árboles, mostrando un encastre perfecto con el espejo de agua.
Las torres de la iglesia se alzan orgullosas con su presencia centenaria, testigos de tantas luchas y alegrías, de épocas de rosas y épocas de muerte.
Río de barcazas, río de naves encalladas y olvidadas.
Río pleno de vida, flanqueado por árboles que se inclinan respetuosos ante tanta magia.
Río de ricos y de pobres, asomando sus casillas en las barrancas sin nombre.
Río mágico, generoso en su grandeza que me permite robarle una parte de su encanto, saborearlo y plasmarlo un poco en estas notas.


Río Negro, Comarca Viedma-Patagones.