domingo, diciembre 25, 2005

Laberinto


Llegó a su casa. Ya era un poco tarde... pero aún había tiempo para prepararse unos mates. Puso la pava a calentar, se sentó en la semipenumbra provocada por la tenue luz del atardecer. Miró a su alrededor... su casa! Tan ansiada... su propio espacio, su nido. Finalmente... había llegado a alcanzar esa meta, una de las que tuvo en mente desde siempre. Desde que decidió irse a estudiar a aquella ciudad, vivió siempre alquilando y sin poder contar con un lugar suyo... sin tener que abandonarlo luego de vencido el contrato. Y finalmente... allí estaba. Su propia casa! Un sitio donde sentirse a salvo. Un sitio donde crecer... donde podría sentirse segura.
Había alcanzado ese sueño, la casa propia... y también la de formar una familia. Y sin embargo la angustia le cerraba el pecho, descubriendo que algo... no encajaba. Esas sensaciones encontradas, no podía dejar de pensar en ello.
Por qué? Se sentía extraña... como perdida en medio de un laberinto donde costaba encontrar el camino hacia la salida. Pero tenía la certeza de que debía de existir una razón, o varias razones, para que la tristeza empañara los motivos de su alegría.
Todavía era latente el recuerdo de su madre... de su pelea por vivir la vida, por ser feliz, tal vez demasiado tarde, cuando su vida misma se iba apagando. Y por ese recuerdo tan terrible.. Virginia decidió que no quería vivir de la misma manera. Aunque doliera encontrar las razones, y descubrir los motivos, quería vivir mejor. Disfrutar de lo que restaba... saborear cada momento, aunque primero debería encontrar el camino hacia la salida. Encontrar la punta del ovillo... y empezar a desarmarlo, hasta descubrir los motivos de aquello que le apretaba el pecho.