jueves, octubre 27, 2005

Sombras y luces


Horas oscuras... Horas de encanto, de perfume, de brisa nocturna. Horas para pasarlas acompañada, en penumbra, sientiendo más la tibieza de un abrazo frente a la frescura de la noche. Pero por qué no, también en soledad, mirando las estrellas, tumbada en el patio... mirando una noche estrellada, y sólo iluminada por las luces de la ciudad que sigue su ritmo, más allá...
Noches serenas... oscuridad que abraza, que cobija...
Noches para compartir con amigos. Noches de encuentros, de charlas, de café, de susurros...
Pero también... noches terribles, horas vacías. El silencio, la oscuridad, el no tener quién conteste tus preguntas, la soledad que te acorrala y te encuentra indefensa y sin salida.
Noches oscuras... que te descubren como sos, sin caretas, desnuda vos y tu alma. No es fácil, pero en esa sinceridad, tal vez sea mejor encontrar las respuestas. Y el camino se hace más recto, más claro. Te lo iluminan la luna... y las estrellas.