Punto de inflexión
Ante todo les pido disculpas por esta desaparición de dos años... no es casual que haya llegado a un punto en la historia de Virginia que supuso un antes y un después. Un punto de inflexión muy duro, abrupto, imposible de digerir, solamente tolerable bajo miles de capas de mirar para adelante tras haber intentado una y otra vez descubrir el porqué.
Sepan disculpar nuevamente si hay errores de conexión con el último capítulo.
Sigue así: ....
Luces enceguecedoras. Un giro, abrupto, llevándose su cuerpo con la inercia del movimiento, golpeando quien sabe en dónde. El grito que surgía de la garganta de Lucía y se perdía en la negrura.... Ricardo!!!!!!!!!!!!!!!!!
Luego... tan sólo un segundo más tarde, una historia diferente y espeluznante se abrió paso, rompiendo los últimos jirones de su vida. Se encontraba mirando hacia un sitio que no recordaba. Fachadas de casas desconocidas, un horizonte que no condecía con su último recuerdo. Tampoco el lugar, en vez de estar sentada en el auto, con las manos entre las rodillas, estaba arrodillada sobre el pasto frío y húmedo de esa noche de Junio. Y una voz remota que le decía... -Agarrále la cabeza!! - sólo pudo ver los pies de la voz que se alejaba. Sin pensar, miró sus manos y descubrió la pesadilla: A su lado estaba tendido su marido, con los ojos abiertos, respirando ruidosamente, sin parpadear. Obedeciendo a la voz, le tomó su cabeza con suavidad, sintiendo cómo la sangre caliente le humedecía sus palmas y sus dedos. -Qué es esto? -Donde estoy? Quiero despertarme de esta pesadilla!!
Empezó a sentir muchas voces, piernas que se arremolinaban a su alrededor, el sonido horripilante de los móviles de la policía, gente que corría pidiendo un matafuego, imágenes que flasheaban entre el rostro de su esposo, quien miraba sin ver, y el auto, a unos metros, que se prendía fuego.
poco a poco el horror fue entrando en su mente. La pesadilla no era tal, o si... se habia transformado en su realidad. Voces que rumoreaban que "este flaco no la cuenta"... " está en coma"... una mujer que se acercó preguntandole si necesitaba llamar a alquien... Y de repente pensó: mi hija! por favor, llamá a una amiga que la vaya a buscar. Era noche cerrada y dentro del horror, no podia imaginarse a su hija de 4 años, sola esperando a que sus papis la fueran a buscar.
Muchos minutos pasaron, interminables... Lucía le hablaba a su esposo, pero él sólo tenia la mirada perdida y respiraba con mucho trabajo, con mucho esfuerzo. Un hilo de sangre corria desde su frente hasta llenar el hueco de su oído y continuar su camino hasta las manos de Lucía.
Bomberos, Policía, un mundo de morbosos que sólo querían ver a quién había chocado de esa forma. casi 40 minutos más tarde, la ambulancia que llega- "-está jodido... mejor llevémoslo al Hospital San Martín!" Como en una nebulosa, sintió que la subían en la parte del conductor y luego de un trance de sirenas, llegaron a la guardia,.
Era una noche helada. Lucía quedó sola en la salita de espera de la guardia. La cabeza le explotaba, se miraba las manos aún llenas de sangre seca. Un dolor abdominal agudo la dobló en dos, quedando tiesa en el banco duro de madera.
En ese momento, otra vez la misma voz femenina que le pregunta:--- Ya llamé a tu amiga, pero no contesta nadie!
- Perdoná, me olvidé que no estaba en La Plata hoy. Tengo que llamar a mi suegro!-balbuceó Lu.
- No te preocupes, nosotros llamamos. - la voz de repente se transformó en una mujer joven, con su marido. Habían pasado junto al accidente y se bajaron a ayudar.
- Igual, vení conmigo, lavate las manos...- y Lu la siguió dudando... si era mejor tener las manos limpias o aún algo de su esposo.
Rato mas tarde, un hombre mayor, desencajado, aparece en la guardia. Era el padre de Ricardo. - No puedo encontrar el lugar donde pasar a buscar a la nena! ... Ya eran más de las 10,30 pm , noche cerrada y helada de Junio.
-No se preocupe. Déje el remis que nosotros lo llevamos Yo sé dónde es la casita de fiestas! - dijo la mujer-. Lu pensó que en medio de esa pesadilla habían pasado dos ángeles rozándolos con sus alas...
La guardia quedó vacía, y Lú se acomodó en uno de los bancos de madera. En ese momento, el médico de guardia, un neurocirujano que luego sería famoso en programas de la tele (cómo lucrar con el dolor ajeno), la llamó y la hizo pasar a una salita. Allí le dij que su esposo tenia un golpe muy severo en el cráneo... la tomografía había revelado un coágulo y lo iban a operar. Y es muy riesgoso... condenó. Lucía pensó en que aún habia esperanzas... su marido siempre había sido un tipo sano, duro, de esos que jamás van a un médico. Lo va a sobrellevar! - se consoló. Luego, sin más trámite, fue desterrada nuevamente a la salita de espera.
De repente otro espasmo le golpeó el abdomen y no pudo evitar ahogar un quejido. La enfermera que estaba en el mostrador le preguntó... - Vos estabas en el accidente?
- Si, claro. Yo también estaba en el auto.
- Por favor.. vení que busco a alguien que te examine!
... un rato más tarde, casi con fastidio, el médico apareció nuevamente. Lu le conto que se moria del dolor de cabeza, sobre todo de una mitad de la cara... una rodilla, y una fuerte descompostura. Bueno, entonces, una inyección... y a la salita a seguir esperando.
Una hora más tarde, aparecieron las dos personas extrañas con su suegro... diciendo que finalmente habian podido ubicar a la nena, y que la llevaba a su casa. Lú podia ver la desesperación de su suegro... sabiendo que no podía hacer más nada que cuidar a su nieta. Lú salió un momento al estacionamiento, y pudo ver a su hija dormida en el asiento trasero de un auto. Un nudo le cerró la garganta... le dio un beso y volvió corriendo a la salita de espera, donde la esperaba una noche larga y helada.
Sepan disculpar nuevamente si hay errores de conexión con el último capítulo.
Sigue así: ....
Luces enceguecedoras. Un giro, abrupto, llevándose su cuerpo con la inercia del movimiento, golpeando quien sabe en dónde. El grito que surgía de la garganta de Lucía y se perdía en la negrura.... Ricardo!!!!!!!!!!!!!!!!!
Luego... tan sólo un segundo más tarde, una historia diferente y espeluznante se abrió paso, rompiendo los últimos jirones de su vida. Se encontraba mirando hacia un sitio que no recordaba. Fachadas de casas desconocidas, un horizonte que no condecía con su último recuerdo. Tampoco el lugar, en vez de estar sentada en el auto, con las manos entre las rodillas, estaba arrodillada sobre el pasto frío y húmedo de esa noche de Junio. Y una voz remota que le decía... -Agarrále la cabeza!! - sólo pudo ver los pies de la voz que se alejaba. Sin pensar, miró sus manos y descubrió la pesadilla: A su lado estaba tendido su marido, con los ojos abiertos, respirando ruidosamente, sin parpadear. Obedeciendo a la voz, le tomó su cabeza con suavidad, sintiendo cómo la sangre caliente le humedecía sus palmas y sus dedos. -Qué es esto? -Donde estoy? Quiero despertarme de esta pesadilla!!
Empezó a sentir muchas voces, piernas que se arremolinaban a su alrededor, el sonido horripilante de los móviles de la policía, gente que corría pidiendo un matafuego, imágenes que flasheaban entre el rostro de su esposo, quien miraba sin ver, y el auto, a unos metros, que se prendía fuego.
poco a poco el horror fue entrando en su mente. La pesadilla no era tal, o si... se habia transformado en su realidad. Voces que rumoreaban que "este flaco no la cuenta"... " está en coma"... una mujer que se acercó preguntandole si necesitaba llamar a alquien... Y de repente pensó: mi hija! por favor, llamá a una amiga que la vaya a buscar. Era noche cerrada y dentro del horror, no podia imaginarse a su hija de 4 años, sola esperando a que sus papis la fueran a buscar.
Muchos minutos pasaron, interminables... Lucía le hablaba a su esposo, pero él sólo tenia la mirada perdida y respiraba con mucho trabajo, con mucho esfuerzo. Un hilo de sangre corria desde su frente hasta llenar el hueco de su oído y continuar su camino hasta las manos de Lucía.
Bomberos, Policía, un mundo de morbosos que sólo querían ver a quién había chocado de esa forma. casi 40 minutos más tarde, la ambulancia que llega- "-está jodido... mejor llevémoslo al Hospital San Martín!" Como en una nebulosa, sintió que la subían en la parte del conductor y luego de un trance de sirenas, llegaron a la guardia,.
Era una noche helada. Lucía quedó sola en la salita de espera de la guardia. La cabeza le explotaba, se miraba las manos aún llenas de sangre seca. Un dolor abdominal agudo la dobló en dos, quedando tiesa en el banco duro de madera.
En ese momento, otra vez la misma voz femenina que le pregunta:--- Ya llamé a tu amiga, pero no contesta nadie!
- Perdoná, me olvidé que no estaba en La Plata hoy. Tengo que llamar a mi suegro!-balbuceó Lu.
- No te preocupes, nosotros llamamos. - la voz de repente se transformó en una mujer joven, con su marido. Habían pasado junto al accidente y se bajaron a ayudar.
- Igual, vení conmigo, lavate las manos...- y Lu la siguió dudando... si era mejor tener las manos limpias o aún algo de su esposo.
Rato mas tarde, un hombre mayor, desencajado, aparece en la guardia. Era el padre de Ricardo. - No puedo encontrar el lugar donde pasar a buscar a la nena! ... Ya eran más de las 10,30 pm , noche cerrada y helada de Junio.
-No se preocupe. Déje el remis que nosotros lo llevamos Yo sé dónde es la casita de fiestas! - dijo la mujer-. Lu pensó que en medio de esa pesadilla habían pasado dos ángeles rozándolos con sus alas...
La guardia quedó vacía, y Lú se acomodó en uno de los bancos de madera. En ese momento, el médico de guardia, un neurocirujano que luego sería famoso en programas de la tele (cómo lucrar con el dolor ajeno), la llamó y la hizo pasar a una salita. Allí le dij que su esposo tenia un golpe muy severo en el cráneo... la tomografía había revelado un coágulo y lo iban a operar. Y es muy riesgoso... condenó. Lucía pensó en que aún habia esperanzas... su marido siempre había sido un tipo sano, duro, de esos que jamás van a un médico. Lo va a sobrellevar! - se consoló. Luego, sin más trámite, fue desterrada nuevamente a la salita de espera.
De repente otro espasmo le golpeó el abdomen y no pudo evitar ahogar un quejido. La enfermera que estaba en el mostrador le preguntó... - Vos estabas en el accidente?
- Si, claro. Yo también estaba en el auto.
- Por favor.. vení que busco a alguien que te examine!
... un rato más tarde, casi con fastidio, el médico apareció nuevamente. Lu le conto que se moria del dolor de cabeza, sobre todo de una mitad de la cara... una rodilla, y una fuerte descompostura. Bueno, entonces, una inyección... y a la salita a seguir esperando.
Una hora más tarde, aparecieron las dos personas extrañas con su suegro... diciendo que finalmente habian podido ubicar a la nena, y que la llevaba a su casa. Lú podia ver la desesperación de su suegro... sabiendo que no podía hacer más nada que cuidar a su nieta. Lú salió un momento al estacionamiento, y pudo ver a su hija dormida en el asiento trasero de un auto. Un nudo le cerró la garganta... le dio un beso y volvió corriendo a la salita de espera, donde la esperaba una noche larga y helada.

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