viernes, diciembre 23, 2005

Desconcierto


Podía sentir el sol tibio del otoño en su rostro. Caminaba mirando distraída las vidrieras del centro comercial, casi sin ver, una tras otra, los distintos negocios que ofertaban las liquidaciones de la temporada. La tarde regalaba sus horas libres... pero ella casi no lo registraba... como si todo estuviese tras un vidrio grueso, como una de esas vidrieras que veía a su paso. A la vista, pero inalcanzables...
Virginia apretó el paso. Miró a su hija, que iba sentada en su cochecito rojo, devorándose con los ojos todo lo que descubría en el paseo. Sonrió... "tengo una hija hermosa"-pensó. Es increíble... cuántos sueños he alcanzado. Toda esas historias rosas que una se teje en la cabeza... y de a poco se han ido convirtiendo en realidad. Pero... porqué la angustia que le cerraba el pecho?

martes, diciembre 20, 2005

Felicidades


Para todos aquellos a quienes aprecio, estos son mis deseos:
Que sepamos, en cada corazón, que hay otros que nunca nos olvidan.
Que ojalá podamos celebrar las cosas maravillosas que hay en cada uno de nosotros.
Que cuando llegue el mañana, tengamos la fuerza para comenzar de nuevo.
Que recordemos siempre cuántas sonrisas pueden llenar un día.
Que creamos que nuestros anhelos serán realidad.
Que encontremos tiempo para apreciar la vida
y tiempo para compartir la belleza espiritual de nuestro alrededor.
Que veamos el presente como un regalo,
y el futuro como otro más.
Y que siempre sigamos sembrando la semilla de nuestros sueños.
Porque si seguimos creyendo en ellos, seguirán tratando de florecer
en cada uno de nosotros.